Tendencias en educación tecnológica

Desde hace unos años, la robótica, la inteligencia artificial y los vehículos autónomos —no solo terrestres, sino también voladores— están llegando con fuerza y prometen ser un elemento más del paisaje en poco tiempo. El Foro Económico Mundial publicó un informe en 2018 donde vaticinaba que en el 2025 los robots realizarán más de la mitad de los trabajos profesionales corrientes, e indicaba también que esta revolución generará 58 millones de nuevos empleos.

 

Ante estas perspectivas, docentes, escuelas y sistemas educativos enteros se plantean cómo enfrentar los nuevos desafíos que presenta el crecimiento y la penetración de la tecnología en todas las áreas. Surge entonces la necesidad de desarrollar la oferta laboral para un área que proyecta una amplia demanda a futuro y que ofrecerá grandes oportunidades para los niños de hoy. Sin embargo, el asunto va más allá de la formación de programadores o ingenieros. La revolución tecnológica actual pone a los educadores frente al desafío de preparar a los niños para crecer, relacionarse y expresar sus propias ideas en un mundo cada vez más digitalizado.

 

Vivir en un mundo en el que la interacción con dispositivos “inteligentes” es cada vez mayor requiere un conocimiento más a fondo sobre los elementos de la tecnología, sus reglas y sus principios. Así como un niño debe aprender las reglas básicas de la cultura y el lenguaje, de la naturaleza y de las matemáticas, cada vez es más urgente sumar el aprendizaje de los principios que rigen el mundo de la computación y las nuevas tecnologías. Se trata de una nueva alfabetización que ayuda a desentrañar los misterios del mundo tecnológico y a preparar a las futuras generaciones para ser no solo consumidores de tecnología, sino también productores (prosumers es el neologismo que se ha acuñado en la lengua inglesa, frente a consumers, es decir, consumidores). En este sentido, el objetivo es que puedan desarrollar la capacidad creativa, expresar sus ideas y ayudar a transformar este mundo en un lugar mejor a través de las herramientas tecnológicas.

 

El pensamiento computacional

En el año 2006, la Dra. Jeannette Wing publicó un artículo que tuvo gran repercusión, en el que acuñó por primera vez  la expresión “pensamiento computacional”. Wing definió este concepto como un conjunto de saberes relacionado con el abordaje de problemas según la lógica de las computadoras. En el escrito, defiende la necesidad de enseñar esta habilidad fundamental en todas las escuelas, así como se enseña la lectura, la escritura o los principios de la aritmética. Según la Dra. Wing, el pensamiento computacional puede ofrecer las bases para el entendimiento y el desarrollo en este nuevo mundo tecnológico.

 

A partir de ese momento, el concepto se ha ido profundizando. Hoy está bastante extendido el uso de cuatro pilares sobre los que se apoya el desarrollo de esta nueva habilidad:

  • El pensamiento algorítmico, que implica ordenar secuencias de instrucciones y manejar estructuras de control en un programa.
  • La abstracción, que supone la identificación de los pasos esenciales en un proceso y su relación con instrucciones de programación.
  • El reconocimiento de patrones, que permite optimizar procedimientos e identificar secuencias de instrucciones que pueden reutilizarse en otros contextos.
  • La descomposición o modularización, que ayuda a resolver problemas complejos separándolos en pequeños desafíos y reuniendo luego todas las soluciones parciales en un producto final.

 

Estas competencias no solo permiten entender el funcionamiento de las nuevas tecnologías, también ayudan al abordaje de problemas y situaciones complejas. Por eso Steve Jobs decía que todo el mundo  debería aprender a programar, porque te enseña a pensar. En el fondo de esta afirmación está la comprensión de una serie de habilidades asociadas con este aprendizaje.

 

Llevar estos saberes al aula

Uno de los mayores desafíos en este recorrido es la inserción de estos saberes en el aula. En primer lugar, por la falta de flexibilidad del sistema educativo que, a pesar de los esfuerzos de actualización que realizan los gobiernos y sus ministerios, está siempre varios pasos atrás en estos temas y tiene grandes dificultades para incluir nuevas áreas. Luego, por la necesidad de preparar a los docentes para enseñar estas habilidades, ya que en muchos casos no son nativos digitales y miran la tecnología con cierta preocupación.

 

Hace dos años se anunciaba en Argentina la incorporación de la programación y la robótica a la educación obligatoria. En el resto de Latinoamérica el asunto está muy presente y van surgiendo iniciativas en la misma dirección. En Estados Unidos y varios países de la Unión Europea hay grandes avances al respecto. No caben dudas de que la programación y el pensamiento computacional serán parte de la currícula en los próximos años.

 

Frente a este panorama, el desafío para docentes y directivos estará en pensar cómo incorporar estos contenidos, cómo articularlos con el resto del currículum, cómo llevarlos a la práctica. Será importante considerar algunos puntos clave: la formación de los docentes, el diseño curricular para esta nueva área del conocimiento, el uso de proyectos pedagógicos bien diseñados.

 

Algo sobre lo que habrá que poner atención es evitar la tentación de querer estar a la moda con el último dispositivo o plataforma del mercado, pensando que con esto se está cumpliendo con la alfabetización digital. La enseñanza sobre la tecnología y el pensamiento computacional debe apuntar a lo esencial. En este sentido, el pensamiento computacional resulta un enfoque muy valioso, ya que ayuda a abstraerse de lo concreto, que cambia a toda velocidad, para identificar lo que está detrás de la escena tecnológica.

 

Un desafío detrás de los desafíos

Hemos mencionado retos que ponen sobre la mesa la necesidad de esforzarse, planificar y formarse. Tenemos varios frentes de tormenta, pero también nuevos horizontes y grandes oportunidades. Así como el aprendizaje de la lectoescritura transforma la sociedad y ayuda a la democratización del conocimiento y la cultura, los docentes tienen hoy en sus manos un desafío que se descubre detrás de todos los desafíos anteriores: el de ser parte de un escenario novedoso, que expone nuevos objetivos, conocimientos, medios y modos de aprendizaje. El gran desafío de aprender y enseñar una nueva alfabetización, cuyo lugar es de enorme relevancia en el desarrollo de la sociedad del siglo XXI.

 

Por Mariano Batistelli

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