Aislamiento, vida de pareja y clima familiar

Coronavirus, aislamiento, vida de pareja y clima familiar

La situación que estamos viviendo en el contexto de amenaza de contagio de Coronavirus y el mantener el aislamiento durante la cuarentena, puede ser muy ansiógeno. Es natural que experimentemos incertidumbre por ser esta una situación desconocida e imprevisible, que cambia día a día, y en la que no tenemos muy en claro que es lo que va a ocurrir mañana o la semana que viene.

En este contexto particular en el que la convivencia se intensifica pueden aparecer roces familares o conyugales, por eso para cuidar y fortalecer la relaciones creo que puede ser útil practicar un ejercicio que suelo darles a mis pacientes en terapia de pareja. Les pido que tengan muy presente durante todo el tiempo que trabajemos juntos esta frase: “Pongo lo mejor de mí y supongo lo mejor del otro”. Esto implica hacer un esfuerzo activo y cotidiano para por un lado trabajar aquellas cuestiones o aspectos de mi personalidad que están afectando a la relación (dar lo mejor de mí) y por el otro confiar radicalmente en que el otro también está dando lo mejor de sí para la relación.

La segunda parte de la frase es tal vez más importante que la primera, porque una tentación recurrente consiste en pensar que el otro no está haciendo el mismo esfuerzo que nosotros (“él no está haciendo nada” “yo me esfuerzo y pongo todo y ella no”) y esas atribuciones llevan a que empecemos a controlar y chequear comportamientos de la pareja buscando (y encontrando) evidencia de mis hipótesis.

La idea de “suponer lo mejor del otro”, es intentar concentrarnos en ver las actitudes positivas de mi pareja y cuando vemoss alguna negativa en lugar de pensar “no le importo” “nunca va a cambiar” “es egoísta”, suponer lo mejor implica por ejemplo pensar “está teniendo un mal día”, “realmente le cuesta mucho”, etc. La idea es observar qué es lo que me está pasando a mí, en lugar de demandarle a mi pareja.

Si ambos se comprometen en esta doble tarea seguro la cuarentena será mucho más llevadera. Dicho esto vamos a ver algunas ideas sobre cómo llevar a la práctica esto que suena tan bonito en la teoría.

Actitud positiva

La situación de aislamiento, constituye una crisis familiar en sí misma (al margen del Coronavirus) Lo propio de una crisis es que no se busca, aparece. Viene sin preguntar y como aparece sin ser llamada nos da miedo, nos provoca ansiedad y suele activar mecanismos primitivos defensa. Se activan nuestras señales de peligro, nos sentimos raros, incómodos, esta sensación de que no estamos acostumbrados a estar tanto en casa, a convivir tanto tiempo juntos. Esto puede generar que nos pongamos un poco pesimistas e irritables.

Pero la otra cara de la moneda es los momentos de crisis suelen ser las mejores oportunidades para el cambio. Y así como esta situación de aislamiento y cuarentena nos trae postales de un mundo que se limpia y renueva (vemos como se ha limpiado el agua de los canales venecianos, trayendo peces y cisnes) esta tiene que ser nuestra oportunidad para reencontrarnos como familia, recuperar lo esencial, el contacto con las personas a las que queremos y mejorar la calidad de nuestros vínculos.

También puede ayudarnos el contactar con los verdaderos motivos por los que hacemos esto: los valores, la responsabilidad social, el cuidar al otro…

Buen trato

La única manera de generar un buen clima familiar es siendo tremendamente amables. Es un buen momento para hacer un esfuerzo extra para mejorar el modo que tenemos de dirigirnos a los demás, de pedir las cosas, y agradecer los gestos de los demás.

La mejor manera de prevenir roces es con una amabilidad exquisita y buen humor. Puede servirnos pensar como trataríamos al otro sino fuera nuestra pareja o alguien de confianza, sino alguien de afuera con quien debemos ser muy respetuosos, siendo más flexibles, controlando nuestro carácter y perdonando rápidamente (enojarse poco y desenojarse rápido).

Tener en cuenta que si empezamos con roces en el día dos de cuarentena, en diez días nos vamos a querer matar! En estos primeros días podemos hacer que el clima en casa se vaya constituyendo de tal manera que a todos la pasemos bien y disfrutemos lo más posible o podemos ir gestando nuestro propio infierno.

Rutinas flexibles

Es muy buena idea organizarnos y establecer horarios para estos días en casa. Mantenernos ocupados y estructurar nuestro tiempo es muy bueno para los niños pero también para nosotros, los grandes. Favorece la sensación de seguridad interna y esto nos predispone mejor.

Un buen horario para estos días puede incluir espacios para la lectura, trabajos manuales, cocina, ejercicio, diversión, trabajo online, juntadas con amigos o familiares (virtuales, obvio).

Es bueno que incluya tiempos para compartir juntos y tiempos personales. No es necesario que compartamos TODO, todo el tiempo.

Manejo de conflictos

Los del pasado: cuando convivimos más tiempo juntos, igual que durante las vacaciones, pueden resurgir conflictos del pasado, que todavía están sin resolver o reabrir heridas sin sanar. Es un buen momento para treguas, para pensar, y para perdonar.
Los recurrentes: también sin resolver y de los que decimos “siempre peleamos por lo mismo”, esta puede ser una oportunidad para elegir el momento y modo adecuado y tratar de generar acuerdos.
Los del aquí y ahora: propios de la situación de crisis. Como vimos, en situaciones difíciles podemos tender a ponernos en una postura demandante y es probable que reclamemos a nuestra pareja que haga cosas para “hacerme sentir bien” y que eso se traduzca en exigencias del día a día, aparentemente superficiales, pero que pueden traer grandes conflictos. No es bueno dramatizar ni generalizar: “siempre deja todo tirado” “nunca se ocupa de los chicos” “no tengo tiempo para nada”.

Divertirnos juntos

Hay una gran variedad de actividades que se pueden hacer en pareja o en familia:
• Cocinar juntos esas comidas que en el día a día no tenemos tiempo, (como hacer salsa, preparar conservas, etc).
• Ver pelis juntos.
• Desempolvar juegos de mesa o animarse a los juegos en red, e invitar a otros amigos aislados aprovechando las ventajas de la tecnología.
• Aprovechar para hacer una limpieza a fondo al estilo Marie Kondo.
• Conversar sin apuros
• Ver fotos juntos.

En fin cada quien según sus gustos, no hace falta saber mucho porque en You Tube hay tutoriales de todo lo que se le pueda llegar a ocurrir a alguien. Hay que ser creativos y ponerle onda.

En fin estas son algunas ideas que espero ayuden para generar un ambiente de confianza, alegría y buen humor.

Crear ese clima puede ser un buen propósito para estos días. Y quien dice que así pueda pasar con nuestras familias lo que pasó con los canales venecianos…

 

Leticia Valladares
Lic. en Psicología
MP 2596

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